NICARAGUA PRESS RELEASE

Nicaragua added to human rights watchlist as government clamps down on civil society ahead of presidential election

23 September 2021

  • More than 30 government critics arrested, including human rights defenders, feminist activists, student and campesino leaders and presidential challengers
  • Closure of 45 civil society organisations within a month
  • State of civic freedoms in Nicaragua rated as ‘Repressed’ by the CIVICUS Monitor

Nicaragua has been added to a watchlist of countries that have seen a rapid decline in fundamental civic freedoms in recent months. Dozens of political leaders and human rights defenders were arrested and prosecuted as the government acted to silence critics ahead of presidential elections in November 2021. The wave of arbitrary arrests and enforced disappearances, the closure of civil society organisations and the attacks on independent media have contributed to a deterioration of civic space in the Central American country.

The new watchlist is released by the CIVICUS Monitor, an online platform that tracks the development of civic freedoms, including the freedoms of expression, association and peaceful assembly, in 196 countries.

At the end of May 2021, Nicaragua’s authorities announced an investigation into the financial reports of the Violeta Barrios de Chamorro Foundation, a peace promotion organisation which had shut its operations months before. Weeks later, several of the Foundation’s former executives and its director, Cristiana Chamorro, were detained over alleged irregularities in the organisation’s management. This marked the beginning of a new astonishing phase in the crackdown on civil society in Nicaragua, ongoing since mass socioeconomic protests sent the country into an enduring political crisis in 2018.

In the weeks that followed Chamorro’s detention, Nicaragua’s government arrested over 30 prominent leaders from various fields – human rights defenders, student and campesino movement leaders, business executives, journalists and members of the political opposition. Six of those arrested, including Cristiana Chamorro and campesino leader Medardo Mairena, had announced their intention to run as presidential challengers against Daniel Ortega in upcoming elections. In many cases these arrests may amount to enforced disappearances, as those detained were kept incommunicado from their families and legal representatives for several weeks, without any information from authorities on their whereabouts, the conditions of their detention or the charges against them.

“Ortega has used arbitrary arrests and enforced disappearances to dismantle the opposition and to silence anyone critical of the government,” said Ángela Rodríguez of REDLAD, regional research partner with the CIVICUS Monitor. "Public approval for the government is so low, that this is the only way Ortega can remain in power"

Between July and August 2021, at least 45 civil society organisations (CSOs) also had their legal status revoked by Nicaraguan authorities. They included international non-profits, civil society coalitions, feminist groups, humanitarian organisations and professional associations. Organisations of health professionals whose leaders had expressed criticism of the government’s management of the COVID-19 pandemic were among those closed. In addition, authorities have also raided offices of news outlets La Prensa and Confidencial, banned correspondents from major international newspapers and interrogated several journalists as part of an investigation into civil society groups.

While these recent developments have marked a new phase in the repression of civic space in Nicaragua, the crackdown was set up months in advance – enabled by the systematic harassment of rights defenders and by a series of restrictive laws approved in late 2020 and early 2021. Laws on foreign agents and on crimes against sovereignty were among the key legal instruments used to cancel organisations’ registrations, criminalise civil society and prosecute rights defenders and the opposition.

Colombia is currently rated REPRESSED by the CIVICUS Monitor. There are a total of 45 countries in the world with this rating (see all). This rating is typically given to countries where civic space is heavily contested by power holders, who impose a combination of legal and practical constraints on the full enjoyment of fundamental rights (see full description of ratings).

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ESPAÑOL

Nicaragua acaba de ser incluida en la lista de vigilancia de los derechos humanos mientras continúa la represión gubernamental de sociedad civil antes de las elecciones presidenciales

23 Septiembre 2021

  • Detienen a más de treinta críticos del Gobierno, entre ellos defensores de los derechos humanos, militantes feministas, líderes estudiantiles y campesinos, y aspirantes a la presidencia
  • Cierran cuarenta y cinco organizaciones de la sociedad civil en un mes
  • CIVICUS Monitor acaba de calificar el estado de las libertades cívicas en Nicaragua como represivo

Nicaragua ha sido incluida en la lista de vigilancia de países que han experimentado un rápido deterioro de las libertades cívicas fundamentales en los últimos meses. Decenas de dirigentes políticos y defensores de los derechos humanos fueron detenidos y procesados a medida que el Gobierno maniobraba para silenciar las críticas antes de las elecciones presidenciales de noviembre de 2021. La oleada de detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas, el cierre de organizaciones de la sociedad civil y los ataques contra los medios de comunicación independientes han contribuido al deterioro del espacio cívico en el país centroamericano.

Esta nueva lista de vigilancia ha sido elaborada por CIVICUS Monitor, una plataforma digital que rastrea la evolución de las libertades cívicas en 196 países, entre ellas la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica.

A finales de mayo de 2021, las autoridades nicaragüenses anunciaron la apertura de una investigación sobre los informes financieros de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, una organización que promovía la paz y cuyas actividades habían cesado meses antes. Semanas después fueron detenidos varios de los antiguos directivos de la Fundación y su directora, Cristiana Chamorro, por presuntas irregularidades en la gestión de la organización. Estos sucesos marcaron el inicio de una sorpresiva nueva fase en la represión de la sociedad civil nicaragüense, en curso desde 2008, cuando las manifestaciones multitudinarias por motivos socioeconómicos sumieron al país en una crisis política duradera.

En las semanas que siguieron a la detención de Chamorro, el Gobierno nicaragüense detuvo a más de treinta dirigentes destacados de diversos ámbitos: defensores de los derechos humanos, líderes del movimiento estudiantil y campesino, empresarios, periodistas y miembros de la oposición política. Seis de los detenidos, entre ellos Cristiana Chamorro y el líder campesino Medardo Mairena, habían anunciado que tenían la intención de enfrentarse a Daniel Ortega en las próximas elecciones presidenciales. En muchos casos, estas detenciones podrían calificarse de desapariciones forzadas, ya que los detenidos estuvieron incomunicados, sin poder contactar con sus familias ni con sus representantes legales durante varias semanas y sin que las autoridades informaran sobre su paradero, sus condiciones de su detención o los cargos que les imputaban.

«Ortega ha usado las detenciones arbitrarias y las desapariciones forzadas para desmantelar la oposición y para silenciar a cualquiera que critique al Gobierno», afirmó Ángela Rodríguez de REDLAD, socio regional de investigación de CIVICUS Monitor. «El apoyo ciudadano al Gobierno es tan bajo, que esta es la única vía de la que dispone Ortega para mantenerse en el poder».

Entre julio y agosto de 2021, las autoridades nicaragüenses revocaron la personalidad jurídica de por lo menos cuarenta y cinco organizaciones de la sociedad civil (CSO). Entre estas figuran organizaciones internacionales sin ánimo de lucro, coaliciones de la sociedad civil, grupos feministas, organizaciones humanitarias y asociaciones profesionales. También clausuraron las organizaciones de profesionales de la salud cuyos dirigentes habían criticado la gestión gubernamental de la pandemia de COVID-19. Además, las autoridades también allanaron las oficinas de los medios de comunicación La Prensa y Confidencial, prohibieron la entrada al país a los corresponsales de los principales periódicos internacionales e interrogaron a varios periodistas en el marco de una investigación sobre grupos de la sociedad civil.

Si bien estos recientes acontecimientos han marcado una nueva fase en la represión del espacio cívico nicaragüense, la estrategia se preparó con meses de antelación gracias al acoso sistemático de los defensores de derechos y a una serie de leyes restrictivas que se aprobaron a finales de 2020 y principios de 2021. Las leyes sobre agentes extranjeros y sobre delitos contra la soberanía fueron algunos de los principales instrumentos jurídicos que se emplearon para revocar la personalidad jurídica de las organizaciones, criminalizar a la sociedad civil y perseguir a los defensores de derechos y a la oposición.

CIVICUS Monitor acaba de clasificar el espacio cívico de Nicaragua como represivo. Un total de cuarenta y cinco países se encuentran en esta categoría ( listado completo). Esta calificación se suele otorgar a los países en los que quienes detienen el poder cuestionan el espacio cívico e imponen una combinación de prácticas y restricciones legales al pleno disfrute de los derechos fundamentales. Aquí encontrará la descripción completa de las calificaciones.


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